De la Envidia y otros pecados capitales….
El encanto de las andróginas:
Según un querido amigo, “ yo soy una andrógina por mi pequeño pecho”, pero realmente nadie sabe lo que tenemos que currar las “destetadas”, para poder alcanzar a las exuberantes mujeres de pelo en pecho, siempre tenemos que ser: 1. encantadoras, 2.inteligentes y por supuesto carismáticas, pero ellas, las afortunadas o las operadas (ya no se sabe), no tienen que hacer nada, nada……de nada, mientras que tu te las ingenias para tener un mínimo de interés sobre el personal masculino de una reunión buscando temas y frases ingeniosas; basta que pase por la cera de enfrente una de las otras para que ni te oigan, lo cual es duro; ¿Qué pasa? Si, lo digo con resentimiento y con cierta dosis de envidia y no de la sana, ¡Que felices aquellos locos años 20, con las chicas de pelo a lo garçon y pecho vendado para que los collares de largo infinito quedaran elegantes! Y el siglo 18 y Maria Antonieta, cuando la medida de pecho perfecto era el que se ajustaba a una copa de champaña.
Ellas, se preocupan de buscar el escote más vertiginoso, pueden elegir vivir de forma tradicional, de ellos, o bien trabajar (tienen más uno en las entrevistas de trabajo si el entrevistador es hombre), con cualquier trapito están perfectas, nosotras a buscar los vestidos más complicados; me niego a eso a pasar por quirófano o…….no se, quizás pida presupuesto, ¡pero solo por curiosidad!……..
Seudónimo: Lubna.